Aunque su profesión les implica jornadas extensas, con turnos de día o de noche, dejando a sus familias en casa para dedicarse a ser cuidadores de pacientes, con sueldos bajos y muchas veces atrasados, las enfermeras y enfermeros, tanto profesionales como auxiliares, celebran su día “trabajando con amor por su oficio”.
“Somos los ojos, oídos y pies de cada paciente”, así define su profesión la coordinadora de enfermería del Hospital Rosario Pumarejo de López, HRPL, Yuly Andrea Mayorquín, y agregó: “Es un trabajo arduo, siempre tenemos ojeras, uno termina exhausto, pero lo hacemos por el amor y vocación de nuestra profesión, por la satisfacción del deber cumplido. Por las noches nos ayudamos con mucho café para tener el brío necesario, aunque el trabajo de noche no deja descansar porque a cada hora hay una tarea por hacer, poniendo medicamentos y tomándole signos vitales. Para descansar es Dios y ayuda, que el turno no esté colapsado o esté tranquila, allí uno coordina con las compañeras los descansos por horas”.
Pese a estos esfuerzos, las enfermeras tercerizadas del HRPL, o las contratadas por asociaciones sindicales, trabajan ‘con las uñas’ y en condiciones que ellas consideran indignas, puesto que les adeudan siete meses de salario, por lo que deben improvisar para solventar sus necesidades diarias. Así lo dio a conocer la presidenta del Sindicato Nacional de Salud y Seguridad Social, Sindess, seccional Cesar, Ana Lucía Estrada: “Ellas trabajan sin seguridad social, las prestaciones sociales a veces se les vulneran; laboran domingos y feriados, sin los honorarios extra que implican los días festivos, sin recargos nocturnos, trabajan por un sueldo bajo. Lo peor es que no se vislumbra ninguna esperanza que le van a pagar aunque sea cuatro meses juntos. Cuando llega el giro directo, que los trabajadores esperan con ansias, solo reciben el pago de uno de los meses atrasados, donde les pagan a parte del personal porque no alcanza para todos, por lo que hay mucha inconformidad en el gremio. Son más de 250 auxiliares y 68 enfermeras jefes en esta situación; debería haber 28 jefes más, pero por los mismos malos pagos no quieren trabajar o se van”.










