El extenso verano y las altas temperaturas que azotan el departamento del Cesar agravaron los problemas de la vereda Chimilaima, jurisdicción del municipio de Bosconia.
Sus cerca de 200 habitantes no conocen el agua potable. En cambio, pozos artesanales y jagüeyes proveen el valioso líquido para el uso humano y agrícola, pero después de meses sin lluvias empezaron a secarse.
El campo es el principal generador de dinero y trabajos en Chimilaima. La vereda cubre alrededor de 1.630 hectáreas divididas en 51 parcelas; 30 corresponden a la jurisdicción de Valledupar, y 21, al municipio de Bosconia. Ante la falta de lluvia y riego, la sequía que se extendió casi 8 meses destruyó siembras y cultivos, forzando a los campesinos a depender económicamente de la venta de animales caseros.









