Cuando llega la noche y la ciudad duerme, las calles y vías de Valledupar se convierten en pistas de carreras clandestinas. Motos, algunas modificadas, alcanzan velocidades de hasta 150 km/h en vías públicas. No es un juego, es una práctica mortal que ya cobró 3 vidas en 2025.
El último hecho trágico se registró el pasado 24 de octubre, cuando, al parecer, un motociclista que participaba en estos piques ilegales atropelló al abogado Alberto Mario Ariño, de 25 años e hijo único, quien moriría horas después en la clínica de Alta Complejidad debido a las fuertes heridas. Alberto Mario no tenía nada que ver con los piques, simplemente se transportaba por la vía Valledupar- La Paz.










