Oriundo de Santa Marta, dueño de una voz sonora y de un estilo muy personal, fue quien introdujo el vallenato a la capital de la República, a donde llegó en el año de 1963, con el propósito de convertirse en abogado, pero por asuntos del destino cambió los códigos y las sentencias por los anuncios y comentarios precisos de un locutor profesional.
Carlos Melo Salazar fue el pionero en transmitir para la tierra de los cachacos el Festival de la Leyenda Vallenata en la década de los ochenta, cuando laboraba con la Radiodifusora Nacional de Colombia.
En el contexto de la radio cultural, Carlos Melo, desde Colombia, aportó una voz universal, revestida de finura y elegancia; y es considerado el único que fue capaz de traer lo provinciano a la capital con un tono tan especial, que casi nadie se resistía a escucharlo.










