En el Parque de las Madres de Valledupar, Rubén Campo rota cafés de distintos productores del departamento y propone aprender a reconocerlos. Su experiencia hace parte de una transformación que CESORE identifica tanto en las fincas como entre los consumidores: el café empieza a valorarse por algo más que la costumbre de tomarlo.
Volver por el café del mes pasado puede ser el comienzo de una conversación. En Campo Gourmet, Rubén Campo cuenta que algunos clientes recuerdan una preparación y preguntan por ella: “Me gustó más el café del mes pasado”. Para él, esa preferencia es un indicador del gusto de quien regresa; para el consumidor, es la posibilidad de descubrir que bajo el mismo nombre —café— caben sabores que no siempre se parecen.











