Los desórdenes alimenticios son trastornos psicológicos que conllevan a las personas a enfrentar dos extremos de la indebida alimentación; es decir, puede llevar a ingerir grandes proporciones de comidas en poco tiempo o entrar en una dieta vegetariana rígida que puede debilitar la masa muscular. Esta enfermedad afecta principalmente a adolescentes y jóvenes que estén entrando en la edad adulta.
Durante el 2017, la Secretaría Local de Salud en conjunto con el Hospital Eduardo Arredondo Daza realizaron un proyecto a 1.475 personas de Valledupar, identificando quiénes serían los ciudadanos propensos a contraer riesgos de diabetes e hipertensión. El análisis pudo evidenciar que el 37.4 % de las personas encuestadas en la Galería Popular, buses y empresas, sufren de problemas de obesidad mientras que, el 22.3 % fueron diagnosticadas con sobrepeso.
En la capital del Cesar se han adelantado campañas masivas una vez al mes en colegios y zonas de la ciudad promoviendo la actividad física. Sandra Patricia Alonzo Méndez, coordinadora de Dimensión de Vida Saludable en Condiciones no Transmisibles, comentó que la educación alimentaria es fundamental en la niñez. “Se debe tener cuidado con los factores predisponentes como por ejemplo que el joven crezca en un sector donde la familia no tenga control de alimentación”. Además, el tema hereditario toma fuerza en este problema.










