Cuando se acercaba a su segundo mes de embarazo Andrea Oñate Ramírez descubrió que en unos cuantos meses se convertiría en mamá. Este proceso vino acompañado con prolongadas horas de sueños, náuseas y mareos, además de los infaltables antojos.
Bollo de mazorca con salsa de tomate fue el primero en su lista, aunque nunca había sido amante de esta salsa, en la mitad del primer trimestre comenzó a sentir una atracción por ella hasta el punto de tomar este plato que, para muchos es raro, como uno de sus preferidos en las medias tardes. Además, mangos y alimentos donde se notara el componente salino también se sumaron; haciendo que su embarazo fuera un constante “me provoca”.
Recuerda puntualmente: “Un día que estaba acostada ya para dormir y comencé a querer pescado frito. Sin nada, sólo el pescado. Lo bueno para mi esposo es que habíamos comprado”, comentó entre risas. Eran las 10:00 de la noche cuando se despertó su deseo con sólo imaginar el alimento. “Él me apoyaba (su esposo) porque también en ocasiones se le hacía agua la boca por mis antojos”.









