Los habitantes del corregimiento del Alto de La Vuelta, que queda entre Las Raíces y Badillo, viven todos los años una misma problemática: la creciente del río Seco los deja incomunicados hacia Valledupar en cada temporada invernal, lo que los obliga a pasar el afluente a pie agarrados con cuerdas, llevando a los niños entre hombros, algunos pasan con sus motocicletas apagadas, y los carros bajos deben quedarse antes del río…
Los vehículos que logran pasar son los altos como carrotanques, donde les llevan leche, o los carros que transportan agua potable o alimentos, pero con la incertidumbre de que sus motores se mojen y se queden paralizados en la mitad del río, o mucho peor aún: que la creciente suba a tal punto que ahogue a algunas personas.
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