El conflicto armado dejó en la zona rural de Valledupar, como en otras partes del país, cicatrices que solamente con el tiempo y las acciones administrativas han ido cerrándose, más no curándose.
Poblaciones como Guacoche y Aguas Blancas, dos de los 25 corregimientos de la capital del Cesar, son un ejemplo a nivel nacional debido a su interés por salir adelante y reconciliarse con un Estado que no garantizó los mecanismos para la protección de la población civil.
Aguas Blancas, ubicado el pie de una cadena montañosa que era corredor de la guerrilla hacia la Sierra Nevada, a través de sus cerros conocidos como La Gallineta, La Guitarra y Montecristo. Pero no solo fue la guerrilla, los paramilitares asesinaron a alrededor de 100 personas en esta población.










