Con su toque elegante y conservando siempre una profesión pulcra, James Emilio Castrillón se despidió de este mundo. En su recorrido dejó un legado especial en la fotografía, una labor que desempeñó desde muy joven.
Un mes antes de su muerte, este hombre natural de Zarzal, Valle del Cauca, llegó a 75 años. El deceso se presentó la noche del martes en el Instituto Cardiovascular de Valledupar, ciudad a la que llegó porque lo enviaron en la década de los 60 a cubrir la visita presidencial de Alfonso López Michelsen.
“Mi papá llegó en cuestiones políticas. De Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, lo mandaron a cubrir esa gira. Le gustó Valledupar, se quedó y hasta su muerte”, dijo su hijo Emilio Castrillón, otro destacado reportero de la región.










