FESTIVAL VALLENATO

Juancho Geles revive los recuerdos de su hermano Omar: “Él ha sido mi fuerza para seguir”

La entrevista exclusiva con Juan ‘Juancho’ Geles, hermano del maestro Omar Geles, es también una invitación al foro homenaje que EL PILÓN realizará en su honor el próximo 29 de abril. Menciona que recibe con gratitud el homenaje y manifiesta su presencia en el mismo.

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Juancho Geles revive los recuerdos de su hermano Omar: “Él ha sido mi fuerza para seguir”

Juancho Geles revive los recuerdos de su hermano Omar: “Él ha sido mi fuerza para seguir”

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La partida de Omar Geles, uno de los más grandes exponentes del vallenato, dejó un vacío profundo en el corazón de su familia, sus amigos y todos aquellos que crecieron y se emocionaron con su música. Sin embargo, su legado sigue vibrando en cada melodía, en cada homenaje y en el amor incondicional de quienes lo conocieron de cerca. Uno de ellos es su hermano, Juan “Juancho” Geles, quien, entre memorias y sentimientos encontrados, compartió con EL PILÓN cómo ha vivido el duelo y cómo sigue adelante aferrado al recuerdo del maestro.

Durante un emotivo diálogo, Juancho evocó una de las escenas más entrañables de su infancia, esa que marcaría, sin saberlo, el inicio de la leyenda. Recordó que, de manera casi mágica, en una reciente visita a una Institución Educativa en La Mina, municipio del Cesar, donde se ofrecía un homenaje al maestro Omar Geles, se reencontró con Oscar Negrete, el primer maestro de acordeón que tuvo en su niñez. Aquel encuentro removió memorias profundas: Juancho, con apenas siete años, había comenzado a demostrar su interés por la música de una forma inocente, imitando los movimientos de un acordeonero con los dedos sobre su pecho mientras su padre y sus amigos parrandeaban en el barrio Simón Bolívar. Fue su tío Ismael quien, al ver aquella escena, convenció a su padre, Roberto Geles, de regalarle un acordeón, presintiendo el talento escondido en aquel niño.

La llegada del instrumento fue una emoción desbordante para Juancho, quien, por un tiempo, tomó clases de acordeón. Sin embargo, su entusiasmo inicial se desvaneció rápidamente; lo único que logró aprender fue un sencillo pase de cumbia llamado “cumbia sanpuezana”. El acordeón quedó relegado en un rincón, y fue entonces cuando Omar, apenas un niño de cinco años, comenzó a acariciar las teclas y botones de aquel instrumento olvidado. Sin formación, sin guía, Omar logró interpretar “Lucero espiritual” ante el asombro de su familia, marcando el inicio de una historia musical que más tarde conquistaría escenarios nacionales e internacionales.

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