Aquel pueblito de casas de bahareque, con pocas luces en sus calles e inmensos matorrales, al que se refiere el ‘Jilguero de América’, Jorge Oñate, en la canción de Fernando Dangond, ‘Nació mi poesía, quedó muy atrás de la historia vallenata. Las construcciones de nuevos y modernos edificios tejen el desarrollo urbanístico de una ciudad que aceleradamente alcanza los niveles de desarrollo de otros territorios nacionales.
La modificación excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial de Valledupar, realizado en el 2011, fue lo que le permitió que el ‘Valle del Cacique Upar’ comenzara a tomar una forma distinta en cuanto a arquitectura e infraestructura se refiere, luego de salir de aquel esquema de antaño donde permaneció sumergido durante 12 años.
Durante el proceso de la revisión el exconcejal Leonardo Maya Amaya especificó “El POT es un adelanto gigantesco hacia el nuevo Valledupar, nuevas compañías, almacenes grandes”. Y el exjefe de la oficina de Planeación Municipal, Jhon Valle Cuello, indicó que ese sería el punto de partida y despegue del desarrollo de Valledupar.











