El adagio que reza “más vale llegar a tiempo que ser invitado” parece encajar perfectamente a una de las experiencias vividas por el ‘agraciado’ Carlos Quintero Romero, quien pese a que no fue convidado a la premiación del nobel Gabriel García Márquez estuvo en uno de los eventos más significativos del mundo.
“Estaba en Bruselas, Europa, donde era funcionario de la Contraloría ante la Federación de Cafeteros. Cuando supe que en la entrega del premio Nobel iba a ir una delegación colombiana, entre la que figuraba un grupo de Valledupar, me entusiasmé; estaba a seis horas en avión a Estocolmo, aparté el pasaje y convencí a un amigo que me acompañara”, rememora el abogado y director de una reconocida emisora de la capital del Cesar.
Quintero Romero indicó que como conocía que en Suecia había escasez de licor porque las ventas en los estancos eran restringidas, donde sólo lo hacían por dos horas, soportando filas inmensas y conociendo que sus paisanos no podían vivir sin alcohol se aprovisionó de una caja de whisky sello negro.











