La extracción minera a gran escala acarrea consecuencias en el entorno social, ambiental, de salud, entre otros. Debido a la incursión de multinacionales como Drummond poblaciones enteras se han visto afectadas, a tal punto, que se ha declarado que deben ser reasentadas, es el caso de El Hatillo, Boquerón y Plan Bonito en el departamento del Cesar.
Desde ayer hasta mañana viernes, se realiza en Valledupar, El Hatillo y Boquerón, un evento llamado “Por la vida, dignidad e integridad: garantías para las comunidades en las zonas mineras”, donde pobladores de estos lugares interactúan para conocer las experiencias de cada lugar y saber cómo hacerle frente a los problemas que genera la explotación minera a gran escala.
En el evento se analizó que es triste que en un territorio no solo haya desplazamiento por culpa de la guerra, de grupos armados al margen de la ley, cómo guerrillas y paramilitares llegan a pequeñas poblaciones donde vive gente humilde, trabajadora, donde la mayoría son campesinos y subsisten de lo que produce la tierra, a violentar sus derechos, a abusar de sus mujeres, a reclutar a sus menores, y a asesinar a los hombres. No se concibe la presencia de miembros del Ejército Nacional que lleguen a abusar de su poder para atacar a la gente. Y ahora tengan que enfrentarse a un desplazamiento por culpa de empresas multinacionales que hacen contratos con el Estado para explotar una tierra y que éste no vele por los derechos de sus habitantes; esto es lo que ha pasado en los tres lugares del Cesar.











