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Migrantes: el drama de aprender la prostitución

La historia de Kathe*, como llamaremos a esta mujer, trabajadora sexual de nacionalidad venezolana, es similar al de cientos de estas mujeres que están en Valledupar. La hallamos en un evento masivo de Salud Municipal para trabajadoras sexuales y allí nos contó sus penurias y sus sueños, a los que no renuncia pese a la tragedia.

La llegada de Kathe* a Colombia hace seis meses no fue nada fácil, como la de la mayoría de sus compatriotas que se vieron obligados a salir de su amada Venezuela por la situación que hoy en día todos ya conocemos.

Con la voz entrecortada, y las lágrimas a punto de caer por sus mejillas, nos cuenta que el padre de su hijo de un año fue asesinado en diciembre pasado, por lo que decide viajar desde el estado Trujillo, en el vecino país de Venezuela, hasta el municipio de San Juan del Cesar, sur de La Guajira.


“Llegué en enero a San Juan, en La Guajira, por medio de unas amistades de allá de Venezuela que se radicaron en este pueblo. Sabía que debía convertirme en una trabajadora sexual sin que mis padres lo supieran, porque por estar sin papeles era imposible conseguir un empleo normal y en el que pagaran bien”, expresó.

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