La guerra de hace más de 50 años en Colombia, entre grupos al margen de la Ley, y que ha dejado miles de víctimas, no ha borrado las cicatrices imborrables en los campesinos que sufrieron mutilación en campos minados.
Las huellas de los alzados en armas son las que desea desaparecer el Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas Antipersonal, a través del Desminado Humanitario, aquel que le brinda asistencia provista a las comunidades afectadas por las Minas Antipersonal (MAP), las Municiones sin Explotar (MUSE), y los Artefactos Explosivos Improvisados (AEI).
Entre los departamentos más afectados de Colombia se encuentra el Cesar, aunque con un promedio de víctimas menor a Antioquia, Meta, Caquetá, Arauca y Bolívar, que son los golpeados por este flagelo.











