Entre los aplausos y los cantos de una multitud, el cuerpo de Diomedes Díaz fue sepultado en Valledupar. El Cacique de La Junta les dejó sus canciones a sus seguidores, que vinieron de distintas partes del mundo.
Familiares, amigos y seguidores del Cacique, así como curiosos, vendedores ambulantes y personajes públicos, fueron llegando desde muy temprano a la Plaza Alfonso López de Valledupar. Ahí, en plena tarima Francisco el Hombre, fue el adiós a Diomedes Díaz. Un personaje que por su talento y forma de ser marcó un antes y un después en la historia del folclor vallenato.
En poco tiempo, la plaza se llenó de seguidores. A pesar de que era Navidad, los amantes de la música del cantante estuvieron ahí para acompañar sus restos mortales hasta su última morada. Hecho que sin duda le dio un sabor diferente a una de las fiestas más importantes del año y que demostró que ese amor que ‘El Cacique’ profesaba por su fanaticada, era reciproco.











