Clara Mercedes Armenta, es una indígena wiwa que además de afrontar el drama de tener a su hijo de 9 años con cáncer de linfoma, le toca enfrentarse a los diferentes obstáculos que le ha puesto la EPS a la que está afiliado su pequeño.
Su padecimiento comenzó hace un año y medio, cuando a su niño le salió una pequeña masa en el cuello y presentó fiebre alta, lo llevó por urgencias pero allí le dijeron que debía apartar cita con el pediatra y éste especialista le puso un tratamiento por dos meses para que se le deshiciera dicha masa, pero pasó el tiempo y la ‘bolita’ se iba agrandando, por lo que fue remitido a la clínica Bonnadona Prevenir en Barranquilla en donde permaneció cinco días, le hicieron la biopsia y lo mandaron para su casa en Barrancas, La Guajira.
Para Clara Mercedes esta situación no era fácil porque vivía con la incertidumbre de no saber qué tenía su hijo, esperó los resultados de dicho estudio y éstos nunca llegaron a sus manos porque en esa clínica, según contó la desesperada madre, todo se perdió, incluso la historia clínica.











