Llorando desconsolada, como si se tratara de la muerte de un hijo o familiar cercano, Edith Gutiérrez de la Hoz sufre la pérdida de Diomedes Díaz Maestre, ese artista que se convirtió en su ídolo, a quien prefirió antes que a su exesposo.
Ella es la principal seguidora del Cacique de La Junta, reconocida en la ciudad por tener la colección más completa de su discografía; posee casetes, longplays, CD, afiches, libros, fotos, recortes de periódicos que plasman la vida y obra del cantautor, y hasta el diploma de primaria de Diomedes. Estos elementos solía exponerlos en la terraza de su vivienda durante los lanzamientos de las producciones discográficas y en los cumpleaños del artista.
“Ha sido muy duro. Él era único, era un grande. Tengo un dolor en mi corazón indescriptible”, manifestó la diomedista que demostró su admiración y cariño por Díaz Maestre desde que tenía 22 años. Hoy con 62 años sólo le quedan recuerdos de cómo hacía lo imposible por ir a todos los bailes que daba en la capital del Cesar cuando aún era casada; lo cual le costó más de una pelea y disgusto con su compañero, que un día le pidió que se decidiera entre el músico o él; ella sin pensarlo mucho dijo que prefería quedarse con el primero, aclarando que no veía en Diomedes a un hombre sino a un hijo mayor.











