“El río parecía una playa, pero con el tiempo dejó de venir la gente”, así se refirió Hugo Rafael Torres Rúa a la afectación del río Cesar por el vertimiento de las aguas residuales provenientes de Valledupar.
Don Hugo tiene de 77 años de edad, de los cuales 29 ha sido vecino de este emblemático río, como trabajador en la finca La Macarena, ubicada en un costado del puente Salguero, en la vía Valledupar- La Paz, norte del Cesar.
Desde ese lugar ha sido testigo de la contaminación vertiginosa que ha sufrido el afluente desde la entrada en funcionamiento del sistema de tratamiento de aguas residuales El Salguero. A escasos 100 metros de La Macarena se vierten las aguas residuales al río.
Hugo Rafael Torres Rúa, lleva casi tres décadas viviendo a orillas del río Cesar.











