Aunque la civilización denote un crecimiento global, donde la tecnología hace aparición con sus últimos equipos, y el crecimiento urbanístico hace de las suyas, los focos de migración de algunos pueblos por conflictos internos, se hace evidente, tal como sucede con algunos indígenas en el Cesar.
Según José Ricardo Villafañe, del programa Enlace de los Pueblos Indígenas, de la Gobernación del Cesar, la invasión de los campesinos a los territorios de estas aldeas ha generado una posible división en su gobierno interno, generando conflictos y roces que conllevan al aislamiento de algunos miembros, quienes se desplazan en algunas ocasiones a las urbes.
En Valledupar, se nota un poco extraño cuando una madre y sus tres hijos se sientan en ciertos sitios de la capital del Cesar a pedir limosna: con un papelito en mano, cada pequeño espera que una persona pase cerca, se lo entrega para que el ciudadano lea (ya que ellos no dominan eficientemente el español), y se dé cuenta de cuál es su necesidad, le entregue algo de dinero y se vaya, mientras ellos se devuelven hasta donde su madre, quien los espera sentada y señalando a quien deben abordar en los próximos momentos.











