Cuando un amigo se va…
Giomar Lucía Guerra Bonilla
Especial para EL PILÓN
No se ha ido del todo. No, porque nos dejas un inapreciable legado: tu amistad indeclinable de la que pudimos gozar desde temprana edad por la calidad humana que te caracterizó, y como artista a cabalidad nos dejas la mejor herencia, una obra pictórica reconocida por los premios obtenidos en varios salones nacionales y muy apreciada en la Costa Caribe colombiana por tus amigos y conocedores del arte.
Son muchos los hogares de tu ciudad que cuentan en su haber con uno o varios de tus trabajos artísticos. Desde temprana edad, como estudiante, hiciste exposiciones pictóricas en Bogotá al lado de artistas destacados.
Todas las técnicas
“Cultivador pictórico de todas las técnicas. Trasplantó a la plástica su ironía sutil en tonos pasteles, con temáticas populares. Ha sido su más enfático estilo, puntualizado con tonos suaves, sin comprometer al personaje, al que no identifica. Las expresiones están dadas, por la ausencia de órganos de los sentidos en sus rostros.
Sin esa condición el mundo sería bofo y sin ningún sentido. El artista nos hace mirar el mundo éticamente bello ridiculizándolo y allí estaciona su belleza, con unas manchas que trascienden la realidad fotográfica. Esas manchas con caras planas y sin órganos de los sentidos, solo con orejas para que el mundo entero, incluidos nosotros, oigamos las voces ridiculizantes.
Es en esta plástica “Del Descaro del Mundo”, con la que él mismo, se burla de si, se burla de todo y nos invita a que nos burlemos de todos y todos se burlen de nosotros. Ahí, es, donde está uno de sus mensajes de la estética.” (Guerra Bonilla, Luis. Álvaro Martínez Torres. El irreverente de la pintura y el verbo, 19 de octubre. 2011. Soy Periodista.com).
Varias etapas
Es esta la temática de su primera y segunda etapa, que también recoge tradiciones de su villa vallenata, pero sólo como una observación del objeto externo que subjetiviza en su interior como método del artista, desde la estética, para que el mundo se encuentre con ella. Allí vemos el contenido de luz, sombras, transparencias, manchas rosadas y todo cuanto él veía con su pupila privilegiada que nos hablan de su trayectoria artística.
Aún permanece inédita, la obra inspirada por los wivas, resultado de la positiva impresión que tuvo al visitar este grupo étnico de la Sierra Nevada de Santa Marta, por su organización, la originalidad y creatividad de sus viviendas y del entorno y del trato que sostuvo con ellos mientras construía aquí en Valledupar su casa-sede. Ellos nuestros antepasados fueron su última lira, que plasmó en lo más profundo de las meditaciones de su silencio interior. Esperamos verlas pronto exhibidas, para que además de rendirle un justo homenaje, poder mostrarlas a la ciudadanía y a las nuevas generaciones, para que no sólo den cuenta de su obra pictórica y arquitectónica, sino que sea el maestro digno de imitar por ellos.
Siendo Gobernador Don Edgardo Pupo, en coordinación con su esposa Doña Nelly de Pupo, mujer de gran espíritu cívico, le propusimos la creación de la Escuela de Bellas Artes de educación no formal.Quien acogió el proyecto con gran entusiasmo. Inició con las áreas de música y pintura.. Como Delegada del Ministerio de Educación le brindé apoyo con recursos y en la organización administrativa, buscando la asesoría de la Facultad de Artes de la Universidad del Atlántico. Una de las motivaciones iniciales además de incentivar el talento artístico, fue brindar apoyo a los docentes de las disciplinas en mención, porque en ese momento eran pocos los licenciados en estas áreas. Los más reconocidos artistas de la ciudad no tardaron en vincularse.
Álvaro Martínez, fue de los primeros y más entusiastas, así como Kajuma, Jorge Maestre y otros. Al ser designado Gobernador el Doctor Luis Rodríguez Varela, la primera dama Doña Edith Castro, continúa con esta labor laque continúa impulsandocon tenacidad.
Son muchas las facetas de tu personalidad dignas de destacar, como arquitecto egresado de la Universidad Piloto de Colombia, a quien con mis hermanos Oscar y Luis, ante su indecisión por cursar estudios de pintura o arquitectura, ya que desde niño conocimos su afición por la pintura, percibieron que tenía aptitudes para ambas disciplinas, por lo cual no dudaron en hacérselo saber y estimularlo en tal propósito, como en efecto lo muestran los resultados en ambos campos.
Tras tu bohemia impenitente, las madrugadas te encontraban en vela, azotando las baldosa de las calles del centro histórico, o sentado en el andén de la antigua casona donde naciste, hoy de Ani (Doctor Aníbal Martínez Zuleta) y Ana como cariñosamente los denominabas, o en los callejones y las calles del siempre añorado Viejo Valledupar conversando con tus vecinos, o por las noches dando serenatas, cantando o tatareando las canciones de tus entrañables amigos, los cantautores Santander Durán, Rita Fernández Padilla, Gustavo Gutiérrez, siempre acompañado de tus fieles contertulios.
Ancestros
Y así envuelto en las brumas va tras la búsqueda de la magia de Patillal de la que disfruta un buen número de años, acompañado por un grupo de amigos y amigas, la tierra donde estaba parte de su raigambre. Allí nació su padre Don Sebastián Martínez Maestre casado con Doña María Torres.
Como buen conocedor de la historia de la arquitectura colonial de Valledupar, estuviste muy atento a su preservación, dictando conferencias sobre este tema y las tradiciones en varias Universidades, en encuentros de amigos y en algunos de sus escritos como columnista de Vanguardia Liberal. Tuve el privilegio de que me permitiera usar uno de sus trabajos pictóricos para ilustrar la portada de mi libro “Valledupar entre la Historia y la Leyenda.” De las numerosas obras que dejó, presentamos aquí una breve muestra. Serán los especialistas quienes se encargarán de estudios más completos.
Este no es un adiós sino hasta pronto, querido “Varo.”











