No vengo a decir discursos, ni voy a hablar del amor y otros demonios, hoy voy a contar el relato de un naúfrago cuando vivió cien años de soledad y la crónica de una muerte anunciada.
La mala hora comenzó con la triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada en sus viajes por los países socialistas llevando las aventuras de Miguel Littin en chile cuando era felíz e indocumentado.
Las noticias de un secuestro corrió como la tramontana y la historia de la señora Forbes, un día después del sábado en los funerales de la mama grande; pero todos los cuentos de la santa eran como espantos de agosto y el amor en los tiempos del cólera.











