Maltratos contra la mujer suenan las alarmas
Tercera entrega
Junto a las luchas de las mujeres por la reivindicación de sus derechos, viene surgiendo un grupo de hombres que se ha tomado el trabajo de reflexionar sobre la masculinidad construida a partir de un mundo pensado sólo para hombres, lo que ha generado un desbalance de poder y de derechos en la población femenina.
Estos colectivos de hombres vienen avanzando en la reflexión de reinventar su rol en la sociedad actual, de tal manera que estén más cercanos a sus hijos y le aporte más a la paz. En el año 2010 un total de 14 organizaciones masculinas del país conformaron El Colectivo de Hombres y Masculinidades no Hegemónicas a través del cual vienen desarrollando un proceso formativo de promotores de nuevas masculinidades.
Entre los años 2009 y 2010 desplegaron la campaña del Lazo blanco de no violencia contra la mujer. “Los hombres en Colombia sí existen: hombres que paternan, sienten, respetan, acarician, cuidan, escuchan, expresan, aman, lloran y perdonan” decía la campaña. En ese momento, también le preguntaban a cada hombre: ¿“Y tú cómo existes?
Román Huertas, miembro del Equipo Coordinador de la Red Colombiana por la Equidad de Género y miembro del Colectivo de Hombre y Masculinidades de Bogotá, afirma que este grupo se propone una transformación del modelo de masculinidades que la sociedad valida, que son los hombres violentos, desconectados de la vida y que se imponen por la fuerza. “Ese es el modelo en el que nos hemos educado todos los hombres, porque fue impuesto por la sociedad”, dice.
“Lo que se busca es que la sociedad deje de validar este modelo de masculinidad sexista y que los hombres que están buscando una nueva manera de relacionarse con el mundo, con las mujeres, con la naturaleza, con otros hombres y consigo mismo se visibilicen y sirvan de referente a los niños y jóvenes”, afirma Román.
Por su parte, Jaime Omar Ruíz, miembro de la dirección del Colectivo de Hombre y Masculinidades, asegura que para contribuir a la superación del patriarcado, se requiere seguir profundizando con varones de todas las condiciones y edades el proceso de organización de masculinidades democráticas, equitativas, pacifistas y vinculadas a una ética del cuidado, así como compartir todas estas experiencias con las mujeres.
Desde esta perspectiva, el trabajo con hombres se centra en el enfoque de género de tal forma que se logren movilizar para que se desconecten de aquellos imaginarios culturales que los han llevado al maltrato de las mujeres. “Esto supone ir más allá de la solidaridad con las mujeres, porque se trata de cambiar los dispositivos de las relaciones patriarcales y de dominación entre hombres y mujeres”, señala Ruíz.











