El inicio de los años 80 fue para Gabriel García Márquez sin duda, uno de sus momentos personales más difíciles. En 1981 abandonó Colombia tras pedir inmunidad diplomática en la embajada de México debido a las sospechas de que iba a ser detenido.
Ese mismo año realizaría un viaje a los Estados Unidos, país al que había vuelto a partir de 1971, después de habérsele negado la visa de entrada en diferentes oportunidades. El motivo no era otro que reunirse con la persona que en ese entonces traducía sus libros al inglés y para reencontrarse con viejos amigos.
Dos costeños, uno vallenato y otro barranquillero, realizaban encuentros esporádicos en bares bohemios y sitios de interés de la capital del mundo, anidando una amistad eterna. Efraín Quintero y Alfonso Fuenmayor se conocieron en el Consulado de Colombia en el que el “Mono” se encargaba de pagar los dineros a los embajadores ante Naciones Unidas y Alfonso siendo uno de ellos, recibía esos cheques.











