Especial

El pescador de cuerpos del río Guatapurí

‘El Veje’ es un experimentado nanador que conoce el río Guatapurí como la palma de su mano y se ha convertido en un improvisado rescatista de cadáveres.

Ante la inexperiencia de los organismos de socorro para rescatar cadáveres del río Guatapurí (uno de los principales atractivos turístico de Valledupar), Carlos Enrique Martínez, de 35 años, es el mejor para recuperar los cuerpos de quienes mueren ahogados en el balneario Hurtado.
Hace 15 años hizo su primer rescate. Recuerda que se trataba de un joven de 17 años, que sin conocer el río se lanzó al agua y no volvió a salir a flote al golpearse con una piedra.
“Cuando lo encontré ya los pescados se le habían comido parte de los ojos, la nariz, los labios. No daba para encontrarlo porque estaba incrustado en La Olla, una de las zonas más peligrosas del río, porque ahí los bañistas no ven las rocas”, advirtió.
Desde entonces, Carlos más conocido como ‘El Veje’ fue ganando popularidad en esa tenebrosa labor de ‘buzo’ y hasta la fecha ha recuperado 14 cuerpos.

Desde hace 15 años, Carlos más conocido como ‘El Veje’ ha ganando popularidad en la tenebrosa labor de recuperar cadáveres en el río Guatapurí.

“En algunas partes el río puede tener 12 y hasta 14 metros de profundidad, donde una persona que no tenga la experiencia y no conozca puede quedar atrapada en las cuevas”, señaló este hombre que a los cuatro años aprendió a nadar y a los siete ya era un atrevido clavadista que retaba a sus contemporáneos lanzándose desde el puente Hurtado.

Ya acostumbrado a tratar con muertos son pocas las situaciones que le generan miedo, pero reconoce cada vez que se sumerge en las aguas del Guatapurí lo hace con un profundo respeto al mítico río de la capital del Cesar.
“El río tiene su encanto, yo que tengo años conociéndolo le tengo miedo al río y lo mejor es encomendarse a Dios, porque duro más de un minutos buceando, pero asustado uno no dura ni 20 segundos”, así describe su labor este hombre, cuya vida ha girado en torno al balneario Hurtado, donde nació hace tres décadas en los terrenos de propiedad de su familia, ubicados en la margen izquierda.
Una careta y la linterna son las únicas herramientas que utiliza en sus rescates, la mayoría de veces solicitados por familiares de las víctimas desesperados ante la impotencia de los organismos de socorro de la ciudad.
“Los cuerpos los encuentra uno en varias posiciones; boca abajo, boca arriba, atrapados en las rocas e incluso con pescados en el estomago, porque mueren con la boca abierta”, relató el denominado ‘pescador’ de muertos.
Su record personal es un minuto y 40 segundos debajo del agua, tiempo que le permite recuperar cuerpos en dos o tres inmersiones, rescates que las autoridades no han logrado ni en día y medio de búsqueda, como ocurrió en abril de 2011 con un voceador de periódico.
“Yo preguntó de dónde se tiró la persona y así ya yo sé donde está, dependiendo del nivel del río”, dijo con modestia.
Su hobbie es pescar, se gana la vida como repartidor de periódicos y cuidando carros. Aunque parezca extraño de los 14 rescates que ha realizado, solo ha recibido remuneración económica por parte de familiares de tres, demostrando que busca mitigar el dolor de quienes pierden a sus seres queridos y no hacer de su don como nadador un negocio.
“Hay personas que pagan 200 o 300 mil pesos con tal de recuperar los cadáveres de sus seres queridos, pero después que yo puedo lo hago sin esperar nada a cambio”, esta es la consigna de un altruista que lucha a diario por salir adelante junto a su familia que es la más preocupada por su riesgosa labor.
No es el único de su especie, asegura que hay por los menos tres ‘acuamanes’ más en el Guatapurí, que conocen las mañas del río y que cada vez que alguien lo necesite están dispuestos a serviles.
“Es muy importante decirle a las personas que no se metan al río si están tomando, y a los padres de familia que no manden a los niños solos al río, que por favor estén pendientes”, recalcó.

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