Con el crecimiento de la crisis socioeconómica de Venezuela, muchas prostitutas de ese país viajan desde Paraguachón (zona fronteriza) a Valledupar y otras poblaciones de la costa Caribe colombiana para aumentar sus ingresos económicos.
El éxodo de venezolanas hacia la capital del Cesar es evidente en los diferentes sectores de la ciudad que históricamente han tenido negocios de lenocinio. Es el caso de la carrera 6 con calle 17, reconocido como la zona de ‘El Boliche’, de donde cada semana salen extranjeras a examinarse en el puesto de salud del Hospital Eduardo Arredondo Daza sede El Carmen, en el que les expiden el certificado médico que necesitan para demostrar que son aptas para seguir ejerciendo el oficio más antiguo del mundo, la prostitución.
El procedimiento médico realizado en el puesto de salud consiste en una endocérvix, indispensable para las trabajadoras sexuales porque es un requisito exigido a las cantinas, bares y discotecas en las que ellas trabajan.











