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Piques: Diversión suicida o entretenimiento de delincuentes en Valledupar

Los piques en motocicletas que se realizan de manera ilegal en Valledupar, generan temor. Hay quienes se abstienen de salir a altas horas de la noche por el peligro que representan.

El rugir de los motores, pasadas las 9:00 de la noche en ciertos sectores de la ciudad, anuncian una nueva competencia, un alto nivel de adrenalina, una diversión suicida y cierto temor a quien escucha el rechinar de las llantas que se levantan en medio de la audacia de los que demuestran sus habilidades.
Mientras que la soledad de las calles del barrio La Nevada acompaña a aquellos intrépidos jóvenes que participan de esta riesgosa actividad, dentro de las viviendas adyacentes a las vías principales de este importante y amplio sector de la ciudad, los habitantes se refugian en sus almohadas para evitar los ruidos que cada fin de semana los hacen desvelar.
El suplicio también se vive en la casa de *Neida, una mujer de 38 años, que por ser madre de dos jóvenes no ve otra salida que pedirle al Altísimo que guarde a aquellos ‘acróbatas en ruedas’ de cualquier accidente.

La noche del lunes 14 de julio, la reunión de motorizados se volvió a observar en la entrada de la Calle Ancha de La Nevada, y anoche se tienen de nuevo programados los piques.

Mientras tanto, algunos espectadores se dejan entrever, unos por curiosidad, otros con el fin de denunciar una actividad que, aunque deportivamente es aceptable, socialmente es criticada, y no precisamente por el ejercicio en sí, sino por la manera cómo se observa en la ciudad; motociclistas sin elementos de protección y violando las normas de tránsito.
Lo peor del caso, según *Neida, es que algunos utilizan esta faceta para realizar actividades ilícitas, tanto así que se habla de entrenamientos de delincuentes para hurtar o asesinar, además de la venta de alucinógenos.
“Hay saqueo de locales comerciales, quema de llantas casi todos los fines de semana. La juventud se nos salió de quicio. Estamos desamparados por las autoridades, después de 9:00 de la noche ya no puede transitar nadie porque dañan carros y motos” especificó un ciudadano que por amenazas en su contra tuvo que salir del sector.
Sin embargo, estas denuncias no parecen ser suficientes para que las autoridades actúen, tal vez porque son verbales y carecen de testimonio o porque las personas temen que los motociclistas implicados arremetan contra sus vidas.
“Son más de 200 jóvenes. El Esmad se mete al barrio, pero estos encuentros se convierten en una diversión para ellos” mencionó el hombre.
Pero la denominada Calle Ancha de La Nevada, o carrera 41, entre calles 4 y 5, no sería el único lugar donde se registra esta delicada actividad, varias vías de la ciudad se han convertido en pistas de carreras en motocicletas, especialmente en horas nocturnas.
Algunos de los lugares identificados son: la avenida La Esperanza, el sector de La Nevada, calle 36 (sector estación de servicios Salguero), un punto cercano a la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, en el barrio Panamá, y en los alrededores del balneario Hurtado.
En la vía principal del barrio La Victoria este acontecimiento también se observa en cualquier momento.
“Uno va en su vehículo cuando de repente sale un muchacho en una motocicleta y comienza a picarla, ¡Eso es un suicidio!, porque no sólo se pone en riesgo él, sino que puede perjudicar a cualquier otra persona, ya sea peatón, o conductor que en el momento pase por su lado” especificó un hombre que prefirió omitir su identidad.
El ciudadano también indicó “nosotros no podemos figurar porque esto es una mafia; allí apuestan drogas y hasta entrenan los que roban, esto está delicado, pero nadie hace nada”.
Los inicios
Según los medios de comunicación local, a principios de 2012 la comunidad comenzó a expresar intranquilidad por los repentinos ‘levantes’ de las motos, también denominados piques.
Diego Moreno Rodríguez, del programa de Prevención de Accidentalidad de la Policía Nacional, le especificó al noticiero Valledupar Noticias que la situación se estaba incrementando el perímetro urbano de Valledupar y que la mayoría de los participantes de los piques eran menores de edad.
Así mismo, el uniformado especificó “en el momento en que notan la presencia de la autoridad, lo que tratan de hacer ellos es evadirnos corriendo y para nosotros es peligroso perseguirlos o generar cualquier actividad que los ponga en riesgo de accidentes”.

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