Especial

De la reintegración al arte urbano

Mientras que la sociedad aún estigmatiza a los desmovilizados, un informe reveló que el 76% de dicha población permanece en la legalidad realizando actividades benéficas. En el Cesar sólo el 10% reincide a grupos armados.

A los 20 años de edad, Leonardo Cárdenas ingresó a un grupo al margen de la ley. La falta de oportunidades laborales y conflictos familiares fueron algunas de las razones que lo conllevaron a participar de actividades ilícitas de las que hoy afirma arrepentirse.

Aquella vida, oculta en la selva, en sitios libres pero a la vez encerrados por la incapacidad que tenían los uniformados de salir a la vida civil, el empoderamiento repentino de fincas y desplazamientos de personas humildes, hizo caer en cuenta a Cárdenas sobre una vida que creyó mejor, pero que aunque su arrepentimiento era diario debía permanecer allí para no poner en riesgo su existir y el de sus familiares.

Una persona desmovilizada en reintegración cuesta al año la tercera parte de lo que cuesta un preso en Colombia (Desmovilizado: 4 millones de pesos al año. Preso: 13 millones al año).

Una noticia de los altos mandos le devolvería el alma al cuerpo. La desmovilización masiva se realizaría en el 2007 y debían someterse a un proceso de reintegración, que inicialmente cumplieron en un centro de acopio en donde pasaron alrededor de 15 días.

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