A los 20 años de edad, Leonardo Cárdenas ingresó a un grupo al margen de la ley. La falta de oportunidades laborales y conflictos familiares fueron algunas de las razones que lo conllevaron a participar de actividades ilícitas de las que hoy afirma arrepentirse.
Aquella vida, oculta en la selva, en sitios libres pero a la vez encerrados por la incapacidad que tenían los uniformados de salir a la vida civil, el empoderamiento repentino de fincas y desplazamientos de personas humildes, hizo caer en cuenta a Cárdenas sobre una vida que creyó mejor, pero que aunque su arrepentimiento era diario debía permanecer allí para no poner en riesgo su existir y el de sus familiares.
Una noticia de los altos mandos le devolvería el alma al cuerpo. La desmovilización masiva se realizaría en el 2007 y debían someterse a un proceso de reintegración, que inicialmente cumplieron en un centro de acopio en donde pasaron alrededor de 15 días.











