Las bandas insurgentes dejaron sin ‘memoria’ a muchos habitantes del Cesar, en el municipio de Curumaní, por ejemplo, un baúl con masacres, despojos y secuestros fue enterrado para nunca ser exhumado, pero un ‘fantasma’ aterroriza con sacarlo.
La población ubicada al sur del departamento, fue víctima del conflicto entre paramilitares y guerrillas de las Farc y el Eln, que pelearon el dominio por la Serranía de Perijá entre los años de 1995 y 2002.
De acuerdo con versiones oficiales, en esta región después de la bonanza marimbera de la década de los setenta, abrió camino a cultivos de coca, amapola y marihuana. En esta parte del Cesar, hacen presencia los frentes 59 de las Farc, el frente 6 de Diciembre del Eln y actuaba antes de su desmovilización, el bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc. Recientemente, las autoridades han detectado la aparición de bandas criminales asociadas al narcotráfico.
Uno de los recuerdos perennes en la memoria de Curumaní fue lo sucedido en julio de 1999. En esa ocasión asesinaron a la personera Municipal Numis Esther Camacho Sangregorio, y a cinco campesinos en un corregimiento del municipio.











