El río Guatapurí perdió su ímpetu que desbordó en la década anterior. El ‘Rey del Valle’, como lo llamara un compositor vallenato, ya no ruge. Hoy no es más que un cuerpo de agua enclenque, venido a menos.
La controversia que se ha generado en los últimos años en Valledupar sobre la sequedad del afluente que nace en la Sierra Nevada de Santa Marta, en la unión de las lagunas Kokigui, Curiba, Naboba, Dumariba, que además le dan vida a otros ríos, se centra en cómo se acaba el Guatapurí y a quién le compete mantener activas las aguas que abastecen a más de 450.000 habitantes.
Según la Corporación Autónoma del Cesar, Corpocesar la gestión de preservar el río se está haciendo, sin embargo, el punto de partida se centra en las concesiones que ésta ha entregado a particulares bajo la resolución 139 del 4 de agosto de 1987.











