Especial

Concesiones que desaguan al Guatapurí

Las concesiones para el desvío y utilización de agua del Guatapurí, es el problema más crítico en detrimento del mayor abastecedor de agua de los vallenatos.

El río Guatapurí perdió su ímpetu que desbordó en la década anterior. El ‘Rey del Valle’, como lo llamara un compositor vallenato, ya no ruge. Hoy no es más que un cuerpo de agua enclenque, venido a menos.

La controversia que se ha generado en los últimos años en Valledupar sobre la sequedad del afluente que nace en la Sierra Nevada de Santa Marta, en la unión de las lagunas Kokigui, Curiba, Naboba, Dumariba, que además le dan vida a otros ríos, se centra en cómo se acaba el Guatapurí y a quién le compete mantener activas las aguas que abastecen a más de 450.000 habitantes.

La principal crítica la recibe la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, pero las autoridades del municipio, según la Ley 99 de 1993, es la primera encargada de los temas ambientales. Los conflictos entre indígenas, gobierno y Corpocesar nunca han terminado, a pesar de los sostenidos esfuerzos de las autoridades por capturar de cualquier forma la voluntad de los Arhuacos, Koguis, Wiwa y Kankuamos, comunidades asentadas sobre la margen del mismo.

Según la Corporación Autónoma del Cesar, Corpocesar la gestión de preservar el río se está haciendo, sin embargo, el punto de partida se centra en las concesiones que ésta ha entregado a particulares bajo la resolución 139 del 4 de agosto de 1987.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

NOTICIAS DEL EVENTO