Las composiciones inmortales del maestro Rafael Escalona, retumban por las calles de Valledupar cada mayo, mes en el que nació y murió el compositor patillalero.
Su legado eterno evidente en cada canto vallenato, es el reflejo de un pueblo que se alzó en composiciones inmortales a ritmo de caja, guacharaca y acordeón para darle vida a un folclor que se levanta imperioso ante los escenarios del mundo.
Hace cinco años, la Fundación Rafael Calixto Escalona Martínez, en cabeza de su hija Taryn Escalona, trabaja por mantener vivo el legado del maestro Escalona y preservar su recuerdo a través de sus composiciones, conmemorando su aniversario.











