El 5 de febrero de este año, beneficiarios de la urbanización Chiriquí, proyecto de viviendas gratis para desplazados, accedieron arbitrariamente a algunas de las casas debido a que la constructora encargada de la obra había paralizado la misma, dejando en la incertidumbre a las familias que por más de seis años habían esperado con ansias la entrega oficial de un ‘ranchito’.
Sin embargo, días después y pese a las plegarias hechas a través de carteles por parte de los ‘invasores’ solicitando la pronta terminación de las casas para que por fin les fueran entregadas, al parecer, la constructora, les había mandado a desalojar en dos ocasiones, acción que fue nula ante la negativa de los afectados.
No obstante, siete meses después de un informe publicado por EL PILÓN, titulado ‘Invasores de sus propias casas’, las viviendas han sido intervenidas con o sin personal dentro, puesto que los que se adueñaron de manera previa de las casas siguen allí, pero supuestamente son los que más retrasos tienen en la construcción, porque, según ellos, la empresa encargada ha tomado la decisión de dejarlos de último en las intervenciones del proyecto como acto de represalia.











