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Casas de Bosconia se rajan por detonaciones de empresa constructora

San Martín es el barrio más afectado del municipio Bosconia con respecto a detonaciones realizadas por la empresa internacional Conalvías, entidad hoy dedicada al tramo III de la Ruta del Sol.

“¿Qué la tierra en el municipio de Bosconia es árida? ¡Sí!, pero ese no es el motivo para no cuestionar ni ponerle pare a la empresa Conalvías, quien es la mayor causante del grave problema que tenemos hoy día con nuestras viviendas, que se están rajando y nos van a caer encima”.
Así manifestó a EL PILÓN uno de los habitantes del barrio San Martín, del municipio de Bosconia, lugar donde al parecer, aproximadamente, un año y medio los residentes deben aguantar decibeles muy altos por las detonaciones que realiza la empresa internacional, dedicada a las construcciones y que en estos momentos realiza la edificación de la Ruta del Sol, tramo III (proyecto compuestos por dos tramos viales: San Roque (Cesar)- La Ye de Ciénaga (Magdalena) y El Carmen de Bolívar (Bolívar)- Bosconia- Valledupar (Cesar).
José Ahilton Ropero, presidente de la Junta de Acción Comunal especificó “Conalvías está a 700 metros del perímetro urbano, cosa que es ilegal, porque debe estar a una distancia donde no perjudique a los residentes de las poblaciones donde realice trabajos, al menos a un kilómetro fuera del perímetro y lo peor, es que lleva a cabo unas explosiones cada 15 días, que están afectando a las viviendas, sobre todo a cuatro barrios de zonas de alta influencia”.
Ropero agregó “uno puede ver el daño causado en paredes, pisos, ventanas, puertas, ocasionados por las explosiones, ésta es una problemática que nos está afectando a todos y queremos que los entes administrativos se pronuncien al respecto, porque tanto la Alcaldía, Gobernación y la Corporación Autónoma Regional del Cesar deben tomar medidas preventivas en estas problemáticas”.
Tanto el presidente de la JAC como otros habitantes de San Martin coinciden en que a cualquier hora del día la empresa hace explotaciones y las peores son las ocasionadas en las horas de la noche y pese a que cambiaron la metodología porque Corpocesar les solicitó minimizar los impactos, la situación es la misma.
El deterioro ocasionado en las viviendas las pudo observar EL PILÓN, quien estuvo en más de cinco residencias ubicadas en el barrio antes mencionado, el cual está a pocos metros de la vía nacional y allí encontró baños, muros, paredes, techos y un sinnúmero de habitaciones agrietadas, que aunque son empañetadas en diversas ocasiones por sus propietarios, éstas se vuelven a abrir luego de una o varias explotaciones.

“En este barrio tenemos el terreno arcilloso, unas fallas geológicas y ahora lo acompañan estas explosiones”: José Ahilton Ropero, presidente de la JAC de San Martín.

“Para nosotros es como un balde de agua fría, porque nos estamos quedando sin vivienda, las rajas de las casas se comenzaron a presentar desde que iniciaron las explosiones, y lo otro es que la vía respiratoria se nos ha afectado, estamos que no podemos respirar”, aseguró Nelson Rodelo Cantillo.
El residente reiteró que Bosconia tiene un terreno arcilloso y a pesar de ello nunca se había presentado dicho problema, puesto que según él cuando se realizan las detonaciones las paredes se estremece y de noche las familias prefieren dejar las viviendas y acostarse en chinchorros o colchones en los patios, para evitar ser víctimas de un posible derrumbe.
“Los desplazamientos en Colombia no se han acabado, porque a nosotros nos están desplazando de nuestra vivienda, lo único que hemos conseguido en nuestra vida”, dijo Rodelo Cantillo.
Sol Marina Vanegas especificó: “como pobre uno llega y remienda, pero las paredes y hasta los techos se abren, tuve que hacerle pared doble de aquel lado (señaló con el dedo el frente de su vivienda)”.
Por su parte, María Luisa de Cantillo, una mujer que sobrepasa los 50 años, indicó “yo vivo asustada y todo el que viene a mi casa me dice, mija te va a caer esto encima, y sinceramente no sé qué hacer, yo les he dicho a los señores y no hacen nada”.
Los más afectados
A pocos metros de la montaña donde funciona Conalvías viven dos señores: ella se llama Flor Martínez, de 98 años y él Víctor Bonilla, de 94 y hace 58 años viven en San Martín, los dos llegaron del departamento de Tolima en la época de la bonanza, pero se quedaron en uno de los municipios más estratégicos de la región, por su ubicación nacional.

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