La cárcel transforma la vida de las personas. Adentro tiene un ‘instrumento’ que cambia a los músicos, quizás la soledad y el hecho de estar apartados del alcohol y las drogas, incluso de las mujeres, los obliga a ‘armonizarse’ con los pecados para encontrarse con un escenario religioso que los lleva a Dios.
El caso representativo en el género vallenato es el cantautor Diomedes Díaz, quien estuvo recluido en la Cárcel Judicial de Valledupar culpado por la muerte de Doris Adriana Niño. ‘El Cacique de la Junta’ preso en el penal hizo una canción que llamó ‘Experiencias vividas, que salió al mercado musical en el año de 1999: En una cárcel lejana donde quedé reseñado / allí estuve sindicado por una mala jugada / después caí en una cama por más de un año acostado / pero aquí estoy parado con mi fanaticada/.
Diomedes fue el último artista del vallenato que la justicia colombiana condenó por un hecho judicial. Pero desde el 16 de abril del 2012 y hasta el 8 de septiembre de 2014 la historia se repitió. Ese día, el acordeonero Juan David Herrera Pimentel recibió una pena de 15 años y seis meses de prisión, por el delito de acceso carnal abusivo en concurso con acto sexual abusivo con menor de 14 años.











