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¿Por qué Valledupar sigue construyendo barrios sin sombra?: las verdades que dejó el Noveno Foro del Árbol

El Noveno Foro del Árbol trazó una nueva agenda para que Valledupar convierta su arbolado urbano en eje de clima, salud y planificación.

Panelistas en el Noveno Foro del Árbol. Foto: Said Armenta.

Panelistas en el Noveno Foro del Árbol. Foto: Said Armenta.

Por: Katlin

@el_pilon

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El Noveno Foro del Árbol “Arbolado urbano y sus riesgos”, organizado por EL PILÓN con el patrocinio de Drummond LTD., Afinia, Corpocesar y Valledupar Ciudad Verde, dejó claro que hablar de árboles en Valledupar es hablar de clima, cultura, salud pública y modelo de ciudad. En una mañana de ponencias y diálogos, directivos, expertos y empresas coincidieron en que el arbolado urbano debe pasar de ser un adorno a convertirse en eje de la planificación y de las decisiones cotidianas.​​

Juan Carlos Quintero, director de EL PILÓN, abrió el foro invitando a los asistentes a pensar “qué lugar ocupa el árbol” en sus vidas y en la ciudad. Recordó que los árboles están ligados al agua, el viento, el suelo, la medicina tradicional y la memoria colectiva: “Hasta nuestra música vallenata hace referencia a este paisaje cultural y muchos árboles son referentes familiares, espirituales e históricos”. 

Quintero insistió en que Valledupar debe avanzar hacia una “secretaría u oficina del Árbol” y celebró el anuncio de la Concesión Verde y la entrega de 300 árboles —cedros, robles, caracolíes y algarrobillos— como símbolo del compromiso con un proyecto de ciudad más verde.

Censo, datos y tomografías

El ingeniero agrícola y magíster en Ciencias Ambientales Jairo Rosero Narváez subrayó que un censo serio exige un formulario robusto, un sistema de información geográfica y una “historia clínica” por árbol que registre podas, fertilizaciones, riesgos y decisiones; además, destacó que herramientas como la tomografía sónica permiten evaluar la salud interna sin talar. 

A partir del caso del palo’e mango de la plaza Alfonso López, cuyas tomografías mostraron una pudrición central no alarmante pero asociada a intervenciones mal hechas, insistió en que “el riesgo muchas veces no viene del árbol, sino de lo que le hacemos: cortes antitécnicos, cemento sobre las raíces y diseño urbano que le da la espalda al clima”.​

Ciudad caliente, ciudad sin sombra

Desde la arquitectura, Jorge Ortiz Rodríguez, magíster en Intervención Sostenible en el Medio Construido, invitó a mirar el arbolado urbano como parte inseparable del derecho a la ciudad y al ambiente sano. Explicó que Valledupar se ubica en un clima cálido seco, “la minoría dentro de la minoría” en Colombia, y que buena parte del urbanismo reciente ha copiado modelos de ciudades andinas o costeras sin considerar las particularidades locales, generando barrios de expansión con poca sombra, islas de calor y dependencia del aire acondicionado. 

“De nada sirve tener andenes amplios si las condiciones térmicas impiden que la gente los use; el medio ambiente sano no es un lujo estético, es condición para un espacio público democrático y digno”, advirtió. Ortiz defendió un paisajismo multiestrato —árboles de alto porte en calles, estrato medio ornamental y suelos permeables— y llamó a “dejar de exigir casas copiadas de Bogotá o Miami y empezar a pedir viviendas y barrios pensados para el clima cálido seco de Valledupar, donde el árbol sea protagonista y no relleno”.

Energía y árboles: la tensión con el servicio eléctrico

El ingeniero ambiental y sanitario Samir Adrián Taite Cantillo, en representación de Afinia, expuso la tensión y los puntos de encuentro entre la seguridad eléctrica y la protección del arbolado. Explicó que los árboles son una de las principales causas de interrupciones del servicio cuando sus ramas entran en contacto con redes de alta, media o baja tensión, especialmente en una ciudad con muchos individuos de gran porte, por lo que la empresa cuenta con permisos de poda otorgados por Corpocesar y Corpomag y protocolos estrictos de intervención. 

Destacó la creación de un vivero autosostenible en la subestación Codazzi, alimentado por energía solar, con capacidad para producir más de 5.000 plántulas anuales —en su mayoría maderables nativas— que abastecen jornadas de siembra y acuerdos voluntarios con comunidades y entidades.

Aulas vivas: los estudiantes se suman a la siembra

El foro llegó con el proyecto “Aulas Vivas” de la institución educativa Leonidas Acuña, presentado por la docente Wanda Tolosa y un grupo de estudiantes. El colegio, con el apoyo de ProÁrbol, viene construyendo un “mini bosque ecotrópico” con especies nativas como cañaguate y robles, además de un huerto comunitario y un sistema de compostaje tipo paca digestora para aprovechar residuos orgánicos como abono. ​

Normas, permisos y árboles en riesgo

El ingeniero ambiental Obert Bayona Sánchez, profesional de Corpocesar, explicó el marco normativo y los criterios básicos para saber quién debe pedir permiso y cómo se gestiona un árbol que representa riesgo real. “Corpocesar no ejecuta, solo otorga permisos; la reposición de los árboles talados y la intervención corresponden al municipio o al titular del permiso”, señaló, al explicar que usualmente se exige reponer de tres a cinco árboles por cada uno talado y que, si el usuario no cumple, el caso pasa a Jurídica para sanción bajo la Ley 1333 de 2009. 

En su intervención, Bayona también compartió criterios para escoger mejores especies en zonas urbanas del bosque seco tropical donde se asienta Valledupar. Recomendó árboles como cañaguate, robles rosado y amarillo, olivo santo, oití, guácimo, vara de león, corazón fino, mamón cotoprís e indio desnudo, por su adaptación y menores conflictos con infraestructura. 

Valledupar Ciudad Verde

El programa Valledupar Ciudad Verde fue presentado como la apuesta de la Alcaldía y aliados para articular estos esfuerzos en un proyecto de largo plazo que combine inventario, educación, siembra, conservación y manejo técnico del arbolado urbano. Desde esta iniciativa se plantea apoyar el censo de árboles, definir corredores ambientales, impulsar planes de silvicultura urbana y promover una cultura ciudadana que valore el árbol más allá de la sombra inmediata, integrando criterios de riesgo, biodiversidad y patrimonio cultural.

“No se trata solo de sembrar más, sino de sembrar mejor, cuidar lo que ya existe y decidir con información dónde, qué y cómo plantar”, fue una de las ideas fuerza que cruzó las intervenciones, en línea con las experiencias compartidas desde Cali y con el diagnóstico presentado sobre el palo’e mango. 

Al cierre, los organizadores insistieron en que este foro busca “definir buena parte de la agenda ambiental de Valledupar” alrededor de sus árboles, con el compromiso de convertir lo discutido en políticas, proyectos y veeduría ciudadana sostenidos en el tiempo.

Temas tratados
  • Arbolado urbano
  • Cesar
  • Noveno Foro del Árbol
  • valledupar

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