Se completan dos semanas desde que un grupo de seguidores de la iglesia cristiana Berea, en el corregimiento de Isabel López, Sabanalarga, en el Atlántico, se congregaron a esperar la resurrección de Jesucristo el pasado 28 de enero, fecha en la que también desapareció el líder religioso Gabriel Ferrer.
Erick Lucheta, esposo de una de las creyentes contó a Semana que su esposa cambió desde que creyó en las profecías apocalípticas de Ferrer.
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