Las elecciones regionales ya están aquí; en pequeñas conversaciones con el ciudadano de a pie, el pedestre, el viandante, ese que usted ve conduciendo una carretilla llena de verduras pregonando los frutos del pancoger, con el vendedor ambulante estacionario carente de oportunidades, ese que no sabe que les espera, como célebremente cantó el filósofo del país vallenato Diomedes Díaz cuando pronunció: “pero mañana sé que eres capaz, de tirarme al olvido”; con el que parquea su moto con la firme decisión de ganarle a la vida unos billetes, con la hija desertora del sistema educativo, fue clara la desilusión en sus respectivas respuestas sobre el devenir y ante las próximas elección popular a celebrarse, las reacciones fueron diversas, ásperas, desoladoras, condenatorias y esperanzadoras.
PEDAGOGÍA PARA RECUPERAR LA CONFIANZA
Ante esa situación no hay duda de que debe realizarse una labor de pedagogía comunitaria para devolverle a nuestros jóvenes la fe de que hay siempre un mejor mañana y fue por ello que ante la insinuación de depositar la confianza en la pretensión legítima de Claudia Margarita Zuleta Murgas, a la gobernación del departamento del Cesar la receptividad fue como de amor a primera vista y al preguntarles el porqué de su sonrisa de ponqué recién horneado casi que la respuesta fue unísona: “ya está bueno de tanta inmundicia, de los mismos con las mismas y no pasa nada”.











