Al celebrar este sábado 7 de agosto su cumpleaños número 36, el rey vallenato Fernando Rangel Molina retrocedió en el tiempo para recordar sus inicios en la música vallenata, los logros obtenidos en su carrera y su inolvidable unión musical con el ‘Jilguero de América’, Jorge Oñate.
Aunque en un principio sus padres lo inscribieron cuando niño en cursos de pintura, natación y fútbol, fueron las notas del acordeón las que lograron llamar su atención, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los acordeoneros de Los Niños del Vallenato.
“Mis papás siempre me metieron a cursos de todo: pintura, fútbol y natación, pero nada me gustaba. Entonces, en Bellas Artes, justamente al frente donde estaba recibiendo el curso de pintura, quedaba el curso de acordeón del maestro Andrés ‘El Turco’ Gil y enseguida me interesó ese instrumento, siendo él la persona que me enseñó a tocar el acordeón”, expresó Rangel.









