Entre el piano y la música vallenata existió un romance que aún perdura. Cuando los folcloristas y gestores culturales hacen referencia a la música vallenata y su desarrollo poca importancia se le atribuye al piano como impulsor del esplendor de este género musical. Poco se ha escrito y en nada los historiadores han contribuido para forjar la afirmación que haré en las siguientes líneas. El piano fue uno de los factores que contribuyó para que el vallenato lograra escalar socialmente.
Dicho de otra forma, el piano fue un novio oculto y de linaje de la música vallenata. El piano con su presencia, sonoridad, riqueza musical y majestuosidad le prestó al vallenato lo que en ese momento no tenía: admiración y reconocimiento de la alta sociedad.
Este instrumento que nació para satisfacer los gustos de las realezas europeas a través de los valses franceses y música clásica, cobija un glamour que abrió los espacios para que el vallenato llegara a las casas de los aristócratas criollos de ese entonces. De esa forma se inició a interpretar el vallenato en las residencias de los miembros de la hidalguía criolla que habitaban el Magdalena Grande.











