La exposición «Cartografía histórica del Caribe colombiano» que se presenta en el Museo de Artes de Valledupar, con el respaldo de la Universidad Nacional de Colombia sede La Paz, es también una puerta para volver sobre la figura de Agustín Codazzi, el geógrafo y cartógrafo que ayudó a dibujar, por primera vez de manera sistemática, el territorio que hoy llamamos Cesar y Valledupar.
En las salas de la Casa Castro Monsalvo, los mapas históricos dialogan con las reflexiones contemporáneas del geógrafo José Manuel Mojica, doctor en geografía y profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede La Paz, quien conmovió la programación con la charla «Entre mapas y realidades: la importancia de la geografía».
Un italiano que dibujó la Nueva Granada
Agustín Codazzi nació en Lugo, en los entonces Estados Pontificios (hoy Italia), en 1793, y antes de convertirse en el gran cartógrafo de nuestra región fue un joven formado en ingeniería y artillería que combatió en las guerras napoleónicas, experiencia militar que marcaría su manera rigurosa de observar el territorio. Fascinado luego por los procesos independentistas de América, llegó en la década de 1820 a la Gran Colombia, se puso a las órdenes de Simón Bolívar y participó como oficial en campañas decisivas, antes de dejar las armas para dedicarse a lo que realmente lo apasionaba: levantar mapas detallados de Venezuela y de la Nueva Granada.
Detalle de los mapas históricos atribuidos a Agustín Codazzi que representan el territorio del actual Cesar y Valledupar, exhibidos en la muestra “Cartografía histórica del Caribe colombiano”. Foto: Said Armenta.
A mediados del siglo XIX, Agustín Codazzi lideró la Comisión Corográfica, el primer gran proyecto para levantar mapas modernos de la entonces Nueva Granada. Sus recorridos, diarios de campo y dibujos dieron origen a cartas provinciales y a un atlas que, por primera vez, mostraba de forma articulada valles, ríos, cordilleras, pueblos y caminos. Aunque en esa época no existía el departamento del Cesar, el territorio de lo que hoy son Valledupar y su entorno aparecía distribuido entre las provincias de Magdalena y La Guajira, marcado por el valle del río Cesar, las rutas hacia la Sierra y la conexión con el Caribe.
Esos mapas no son solo piezas bonitas; son documentos que condensan decisiones políticas, relaciones de poder y maneras de entender la región. Al mirar las láminas de Codazzi, leemos cómo el Estado de entonces quiso conocer y ordenar un territorio que sentía lejano, pero también cómo se invisibilizaron pueblos, lenguas y formas de habitar que no cabían en la cartografía oficial. En ese sentido, la exposición actual actualiza la pregunta: ¿quién dibuja el mapa y para quién?
“La cartografía también cuenta lo que somos”
En su charla inaugural, José Manuel Mojica —PhD en Geografía y docente de la UNAL Sede La Paz— insistió en que la geografía no se reduce a memorizar mapas como en el colegio. Para él, el mapa es solo un punto de partida: “La geografía trata, en un primer nivel, de nuestra experiencia en el espacio. Hemos perdido la conexión con el territorio porque vivimos más en el mundo virtual que en el mundo real”, reflexionó ante el público.
El geógrafo José Manuel Mojica, docente de la UNAL Sede La Paz, comparte sus reflexiones sobre la importancia de la geografía ante el público reunido en la Casa Castro Monsalvo. Foto: Cortesía.
Mojica recordó que, en tiempos de Codazzi, la geografía se hacía caminando, observando el cielo, midiendo ángulos con instrumentos rudimentarios y dibujando a mano. Hoy, en cambio, se apoya en satélites, drones y sistemas de información geográfica. Pero advierte que la técnica no debe borrar lo esencial: “Antes se hacía geografía a partir del paisaje, del suelo, de las plantas, de las personas que se encontraban en el camino; esa integralidad no podemos perderla. La cartografía histórica es una forma de ver cómo pensábamos el territorio y cómo lo seguimos transformando”.
Del mapa científico al mapa para la paz
Al revisar las láminas de la Comisión Corográfica, Mojica invita a leer más allá de los contornos. Una escena en la que un indígena carga a un hombre blanco, por ejemplo, revela la estructura jerárquica de la época y las relaciones de dominación que marcaron la construcción del Caribe interior. Para el profesor, estos documentos ayudan a entender que los mapas también cuentan historias de racismo, desigualdad y exclusión, y que muchas de esas huellas persisten hoy.
Desde su formación doctoral en geografía, Mojica propone pensar en una “geografía para la paz”: si hoy las herramientas cartográficas se usan para fines militares, también pueden servir para la participación ciudadana, la planificación del territorio y la defensa de los espacios públicos. La exposición, en ese sentido, funciona como un laboratorio donde se cruzan pasado y presente, ciencia y memoria, conflicto e imaginación de otros futuros.
Agenda que sigue viva
Aunque la Noche de la Geografía – GeoNight tuvo un día central con la conferencia de Mojica, la programación de la exposición se extiende más allá de esa fecha. La muestra de «Cartografía histórica del Caribe colombiano» permanece abierta durante este fin de semana hasta el 24 de abril en el Museo de Artes de Valledupar, en la Casa Castro Monsalvo, esquina de la Plaza Alfonso López.
La muestra de «Cartografía histórica del Caribe colombiano» permanece abierta durante este fin de semana hasta el 24 de abril en el Museo de Artes de Valledupar, en la Casa Castro Monsalvo, esquina de la Plaza Alfonso López. Foto: Said Armenta.
Durante estos días, se mantienen actividades complementarias: visitas guiadas, clausura el viernes 24 de abril con Grupo de Cuerdas UNAL sede La Paz y momentos para que colegios, colectivos y público general recorran con calma las salas. La clausura incluye acompañamiento musical, recordando que la geografía también se siente con el oído y el cuerpo: no solo se mira el mapa, se camina el territorio.







