El polifacético acordeonero, cantautor y Rey Vallenato Calixto Antonio Ochoa Campo, quien nació el 14 de agosto de 1934, sobresalió en el folclor, quedando su nombre enmarcado en ‘Los sabanales’, hasta encerrar en su pensamiento cientos de canciones estructuradas con un estilo propio, lleno de amores y esa sapiencia que hasta sus últimos días supo cultivar. Es así como quedaron inéditos dos cantos jocosos: ‘La araña’ y ‘Qué me calle la boca’.
Era tanto su talento para componer que resulta difícil desglosarlo en pocas líneas, porque aparecen hechos, lugares, mujeres con nombres propios y ese amor al terruño que se sembró en su corazón. Siempre, en cada diálogo, lo recordaba citando calles, nombres de sus paisanos y todos los recuerdos juntos. Incluso, la historia de los altares de Valencia, teniendo como protagonista al sacerdote conocido como el Padre Pachito.
La genialidad del juglar lo llevó a definirse en un verso: “Como no la tengo escrita, les voy a contar señores, a contar mi biografía desde niño hasta esta parte. Soy hijo de gente pobre, honrada y trabajadora, y así luchando la vida me levantaron mis padres”.











