Cada 18 de junio resultaba especial para Martín Elías Díaz. Pese a que era su cumpleaños no fijaba un libreto sobre lo que ocurriría ese día, por el contrario lo dejaba todo a la suerte del correr de las horas.
La costumbre de Martín Elías en los últimos años era llegar hasta La Bonita, una finca de su propiedad en la vía que de Valledupar conduce a San Juan del Cesar. Ahí compartía con amigos, familiares y fanáticos la fiesta.
Uno de los que no solía perderse de esa fiesta era Joaquín Guillén, quien desde temprano se preparaba, se imponía la mejor camisa tropical que estuviese en su armario y corría hacia la propiedad del cantante, con regalo en mano.










