A comienzos de los años 80 tuve una experiencia maravillosa que todavía reposa en mi memoria; en una de los tantos viajes en el Toyota verde de Valledupar a Fonseca con mis padres, siempre había que hacer una parada obligada en San Juan del Cesar, tierra de grandes compositores como Hernando y Deimer Marín, Máximo Móvil, Nacho Urbina, Juancho Rois, Marciano Martínez, Diomedes Díaz y muchos más que regaron poesías cantadas en este lugar.
Al entrar al pueblo llegábamos primero a la casa de “Poncho” Joiro, que siempre guardaba café bien cargado, luego pasábamos donde Rosita Marenco, donde mi mamá siempre se quedaba para hacer visita, mientras nosotros seguíamos hacia juzgados en la plaza, donde mi papá siempre pasaba a revisar los casos que llevaba.










