Por iniciativa del gobierno de la época, en diciembre de 1976 se firmó el contrato de asociación entre Carbocol (empresa industrial y comercial del Estado) e Intercor (Exxon), que posibilitó el proyecto industrial más ambicioso e importante del país.
El objetivo era convertir a Colombia en potencia carbonífera, aunque también fue ideado y desarrollado pensando en el mejoramiento de las condiciones económicas, sociales y culturales de La Guajira y en el bien común del país.
Desde el año 1985 Cerrejón ha exportado más de 600 millones de toneladas de carbón, lo que ha generado enormes ingresos para el país y el territorio guajiro, representados en miles de millones de pesos en impuestos y regalías, además de los impactos positivos complementarios en la cadena de suministros, en el desarrollo regional y los múltiples beneficios en el desarrollo humano y social que ha producido a lo largo de su historia, a pesar de los inevitables ciclos de precios.
Los gobernantes, tanto nacionales como territoriales que tuvieron la oportunidad de administrar esos enormes ingresos y reflejarlos en desarrollo y bienestar para la población, especialmente para las comunidades indígenas, probablemente algún día harán un proceso de rendición de cuentas y ayudarán a entender lo que realmente ocurrió con esos recursos.










