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El Grammy vallenato… ¡están verdes!

Peter Manjarrés y Sergio Luis Rodríguez ganaron gramófonos en el 2008 y 2009. Foto/Cortesía.

Este Grammy Latino no es de Poncho ni es mío, no es de Carmen Díaz ni es del ‘Viejo Emiliano’, es para mi país, mi país colombiano

El aparte transcrito corresponde a la canción “El Grammy Latino” de la autoría de Emilianito Zuleta Díaz la cual hemos recordado a propósito del tema que ocupa nuestra atención.

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A propósito de las peripecias para completar el número mínimo de veinticinco trabajos discográficos inscritos, para que en el presente año no desaparezca la categoría Cumbia-Vallenato en los Grammy, hemos visto escritos ríos de tinta, se han derramado cantaros de saliva, cada quien tratando de encontrar una explicación a lo que viene sucediendo con el tema.

Entre otros comentarios hay quienes afirman que hay intérpretes de música vallenata a quienes el tema no los desvela, que no les interesa. La verdad, yo eso no lo creo, más bien recuerdo a la zorra cuando dice que: “están verdes las uvas”, cuando sabe que no las podrá alcanzar.

El último galardón del Grammy Latino lo recibió Jorge Celedón con su álbum ‘Sin Fronteras 1’. EL PILÓN / Archivo.

Parece que alrededor del tema, todos aquellos que temen perder encuentran un pretexto, una excusa o inventan un inconveniente para no competir, y algunos llegan a afirmar que el gramófono no tiene importancia. ¡Que equivocados están!, es posible que en nuestra región a muchos el tema ni les va ni les viene; pero es clarísimo, inocultable e indiscutible que cuando uno cruza las fronteras de nuestra patria, esa vaina tiene peso y presentación, para promocionar al artista antes de los conciertos en otros países, lo primero que se dice es que: “obtuvo un premio Grammy”; así que ese cuentecito que se lo echen a otro.

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La música vallenata como todos los géneros musicales colombianos, afronta en las actuales circunstancias un periodo peligroso y crucial que requiere reinventarse para permanecer y sobrevivir, y una de las alternativas para hacerlo es visibilizando internacionalmente lo que se ha hecho y lo que se viene haciendo y, para ese propósito los premios internacionales cualquiera que sea su nombre pueden ser fundamentales, imposible asumir la actitud de la avestruz ante el peligro que entierra la cabeza olvidando que la cola queda afuera; toca hacer todo lo contrario, ponerle el pecho a la brisa y recurrir a la genialidad, el talento y la tecnología, porque no hay Grammy que no sea valioso ni peste que no pase.

La mayoría de las agrupaciones vallenatas tienen con que competir y capacidad para producir buenos discos, sin copiarle nada a la champeta, sin insultar a las mujeres, con el dulce juego entre letras y melodías que encantan al consumidor, que gustan a los melómanos y se pegan en los medios impregnando de aceptación el gusto popular; sólo se requiere decisión en la organización empresarial del negocio, personalidad del cantante y su acordeonero y una buena selección de canciones sin tráfico de influencias de los aduladores que nunca faltan.

Felipe Peláez y Manuel Julián Martínez. FOTO/CORTESÍA.

Completar los veinticinco álbumes en la categoría, “como sea”, para no desaparecer no es un buen indicio, esa vaina es ‘un tiro en el pie’, debe ser un acto voluntario, generoso, consciente de las cosas buenas que se producen, de trabajos a conciencia y con respeto al género que representa, y el ejemplo que dejaron quienes abrieron la trocha para que ellos sigan.

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Es necesario reflexionar, o la música vallenata se relanza, se reinventa, se sacude o desaparece, porque sus inmediatos competidores si lo están haciendo, ¡¡hay que inventar cosas y entender que la copialina no es buena consejera!!

POR: LUIS EDUARDO ACOSTA MEDINA/EL PILÓN

Categories: Cultura
Periodista: