El día en que Carmen fue mordida por una serpiente, ella, su suegro y el padre de su hijo se dirigieron al monte en busca de mangos. “Fue un 2 de mayo y tenía cinco meses de embarazo”, recuerda. Carmen es residente de una zona rural en el corregimiento de La Vega Arriba. Aunque su hijo nació sano y, según los médicos, tendrá antídoto de por vida en la sangre, este último, ya un hombre de 31 años, fue uno de los 333 casos de accidentes ofídicos confirmados en el Cesar durante 2024.
Las mordeduras de serpiente son más frecuentes en áreas rurales, representando casi el 50 % de los casos en el departamento y el 61 % a nivel nacional. El hijo de Carmen sufrió una mordedura de boquidorá, también conocida como mapaná, una víbora que se encuentra entre las más venenosas de Sudamérica, mientras estaba en una plantación de palma.











