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Valledupar suma una nueva carrera profesional en salud: llega Terapia Respiratoria, la primera en el Caribe colombiano

La apertura del nuevo programa de la Fundación Universitaria del Área Andina, sede Valledupar, busca responder a la alta demanda de atención por enfermedades respiratorias y a la necesidad de contar con más talento especializado en la región.

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En un momento en el que los problemas respiratorios siguen presionando la atención médica en la región, la Fundación Universitaria del Área Andina, sede Valledupar, presenta la nueva carrera profesional en Terapia Respiratoria. Se trata del primer pregrado en esta materia ofertado en el Caribe colombiano, un hecho que abre una ruta inédita para preparar talento humano con enfoque clínico en una zona del país donde las brechas de acceso a especialistas y servicios médicos siguen siendo un reto en municipios intermedios.

La noticia llega con un telón de fondo contundente. Solo en la semana epidemiológica 01 de 2026 (del 4 al 10 de enero), Colombia registró 121.455 atenciones por infección respiratoria aguda (IRA) en consulta externa y urgencias, además de 5.626 hospitalizaciones en sala general y 712 ingresos a UCI o unidades intermedias, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS). El mismo reporte señaló que, frente a semanas previas comparadas, las hospitalizaciones en UCI/UCIM aumentaron 9,14%, una señal de alerta sobre el peso clínico de estos eventos y su impacto en la capacidad hospitalaria.

“Las urgencias están llenas de casos complejos”

Este contexto permite entender por qué la formación en Terapia Respiratoria no es un tema menor ni exclusivo del ámbito universitario. Este profesional participa en el manejo de la vía aérea, la ventilación mecánica, la oxigenoterapia, la terapia inhalada y la rehabilitación de pacientes con afectaciones pulmonares agudas o crónicas.

Su papel se vuelve crítico no solo en unidades de cuidado intensivo, sino también en urgencias, hospitalización y atención domiciliaria, donde muchas complicaciones respiratorias se resuelven —o se agravan— en cuestión de horas.

“Las cifras muestran algo que la gente siente en la vida real: las urgencias se llenan y los casos complejos terminan escalando a hospitalización. Allí se necesita personal con criterio clínico, no solo con buena intención”, explicó Marco Antonio Cruz Duque, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de Areandina Valledupar.

¿Qué ofrece el programa?

El programa tendrá una duración de ocho semestres, modalidad presencial y una estructura de 160 créditos. Su enfoque académico combina teoría y práctica a través de metodologías activas como aprendizaje basado en retos, simulación clínica, análisis de casos y aprendizaje-servicio, herramientas cada vez más utilizadas en carreras de salud para entrenar decisiones bajo presión y fortalecer la seguridad del paciente.

A su formación clínica se suma un componente que suele marcar diferencia en la calidad del cuidado: habilidades comunicativas, trabajo interdisciplinario, ética profesional y enfoque humanista. En salud, estos elementos son determinantes para evitar errores, mejorar adherencia a tratamientos y sostener el trato digno incluso en escenarios de alta demanda.

“Un ventilador mecánico puede sostener la respiración, pero no reemplaza el juicio clínico ni la empatía. En un sistema tensionado, el talento humano es la primera línea de respuesta”, señaló Cruz.

Formación clínica, simulación y práctica real

La propuesta de esta carrera inédita en la región contempla entrenamiento progresivo en entornos hospitalarios y comunitarios, así como el uso de simulación clínica para fortalecer habilidades antes del contacto con pacientes reales. Este tipo de preparación cobra relevancia en un campo donde los errores pueden tener consecuencias graves, especialmente en manejo de soporte respiratorio avanzado y atención crítica.

De acuerdo con la información base del programa, el estudiante se forma para intervenir en distintos niveles de complejidad y en escenarios hospitalarios, pediátricos, neonatales, comunitarios y domiciliarios. También se describe un perfil de aspirante orientado a personas con vocación de servicio, interés por ciencias naturales, empatía, paciencia, escucha activa y capacidad para trabajar en equipo, competencias clave para acompañar procesos de recuperación.

Además, la ruta de formación incorpora líneas de profundización para orientar el desarrollo profesional hacia áreas como cuidado crítico, rehabilitación respiratoria, intervención comunitaria o innovación en salud, un enfoque que, bien articulado al sistema, puede aportar a prevención y manejo temprano de enfermedades como asma y EPOC.

“Una región no se fortalece solo con más camas o más equipos, se fortalece cuando tiene gente preparada para usarlos, interpretarlos y tomar decisiones seguras basadas en evidencia”, afirmó el decano.

El programa también contempla certificaciones complementarias relacionadas con soporte vital básico y avanzado, simulación clínica, manejo de equipos biomédicos y protocolos de seguridad del paciente, competencias que suelen ser exigidas en procesos de selección o rotación clínica. Y en línea con la digitalización del sector, integra herramientas de inteligencia artificial desde la disciplina, la docencia y la evaluación, un elemento que empieza a ganar terreno en la formación sanitaria.

El campo laboral de la Terapia Respiratoria incluye atención clínica en urgencias, UCI, hospitalización, pediatría y neonatos, así como realización de pruebas de función pulmonar, educación a pacientes y familias, participación en programas comunitarios y apoyo a investigación aplicada.

Temas tratados
  • Fundación Universitaria del Área Andina
  • Infección respiratoria aguda
  • Terapia Respiratoria
  • valledupar

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