“Este artículo se publica previo permiso del filósofo español Eduardo Infante a través de nuestro colaborador Carlos Elías Luquez Carrillo”.
Stalin era ser muchas cosas, pero, desde luego, no tenía un pelo de tonto. Supo, mediante la invención de la burocracia, como desactivar el enorme poder transformador de los soviets, aquellos órganos de autoorganización de los trabajadores. Para los bolcheviques, la revolución de octubre era solo el prólogo de la revolución mundial. Pero la contrarrevolución burocrática de Stalin no solo consiguió ir erosionando, poco a poco, formulario a formulario, los pilares de la revolución, sino que además logró concentrar todo el poder en el cargo de un secretario, de un burócrata. Así, en un abrir y cerrar de ojos, la URSS dejó de ser socialista para convertirse en una enorme y pesada maquinaria burocrática alimentada por un personal parasitario e incompetente capaz de producir televisores a color que estallaban aun estando apagados.
PROCESO DE STALIN











