En los últimos días, se ha vuelto tema nacional la importancia de la prueba Saber Pro del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación, Icfes, a raíz de que Juliana Guerrero, designada como viceministra de Juventudes del Ministerio de la Igualdad, es señalada por presuntamente no haber presentado esta prueba que está entre los requisitos para obtener un título de pregrado.
Las pruebas Saber Pro y TyT son consideradas por un alto porcentaje de la población universitaria, técnicos y tecnólogos como un examen que no “tiene propósito” y que incluso no es obligatorio presentarlo porque a diferencia de la prueba Saber 11 no “exige un promedio” para entrar a estudiar en una institución de educación superior.
“La Saber Pro no tiene importancia. Tengo amigos que fueron a presentarla el año pasado y respondieron todo a la loca porque si sacaban un puntaje bajo eso no impedía que se graduaran. Cuando uno va a buscar trabajo las empresas no le paran bola a esos resultados. No los piden en una hoja de vida”, argumentó un estudiante de una universidad con sede en Valledupar, que prefirió omitir su nombre.











